Vídeo

VOTO ELECTRONICO

14 Sep

Voto Electrónico.

El voto electrónico es una expresión que comprende varios tipos de votación, que abarca tanto modos electrónicos de emitir votos como medios electrónicos de contar los votos. Urna electrónica, votación digital, padrones  e-lectoral, entre otros, son términos comúnmente usado en la sociedad, sin embargo no siempre están claros los conceptos y las diferencias, por lo que, en muchos casos se forma una opinión exclusivamente a partir de lo que los medios proponen no siempre explicitando el abordaje ideológico que conlleva la propuesta del “voto electrónico”

Existen varias definiciones para lo que se denomina
comúnmente “voto electrónico”. En un sentido amplio, se
considera voto electrónico a la incorporación de recursos
informáticos a cualquier parte del proceso electoral, ya
sea en el registro de ciudadanos, la confección de mapas de
distrito, la logística electoral, el ejercicio del voto e

En los últimos años, cada vez que tenemos un domingo de elecciones, sobrevuela el debate sobre el voto electrónico y no son pocos los que piden a viva voz su urgente implementación. Cada vez que una mesa se demora, o que tarda un rato el conteo, aparece la propuesta de usar voto electrónico como solución a todos los problemas del acto electoral. Todos estos discursos se montan sobre estrategias de marketing que profundizan muy poco en las implicancias de semejante cambio en el sistema electoral. Holanda dejó de usarlo en 2008, Alemania lo declaró inconstitucional en 2009 y en Brasil, el secreto de las urnas fue vulnerado por expertos en seguridad informática. La integridad y el secreto del voto entran en riesgo con estos sistemas que, además, alejan a la ciudadanía de la capacidad de auditar el acto fundamental del sistema democrático.

Pro

Existen distintos sistemas de voto electrónico y parte del espectro político se ha manifestado a favor. Sus ventajas parecen estar a la vista: libera a los partidos políticos de verificar si faltan boletas en el cuarto oscuro, se volvería más veloz el sistema de recuento de votos (al hacerse de manera digital) y los problemas de fiscalización podrían ser solucionados capacitando a los responsables. De todas maneras, para quienes coinciden con esta visión el aspecto crucial está en el método de implementación.

Contra

Dificulta la participación ciudadana: en cada acto electoral, los ciudadanos estamos comprometidos a ejercer nuestro derecho a emitir el sufragio, pero también tenemos el derecho a controlar y auditar el acto electoral. Este derecho de auditoría es el primero que perderemos a la hora de incluir urnas electrónicas en la emisión del voto, ya que sólo expertos en electrónica e informática estarían capacitados para hacer este tipo de control, que implica un nivel de complejidad muy alto.

Pone en riesgo el secreto del sufragio: los sistemas electrónicos incorporan al acto electoral algunas características que lo hacen más vulnerable a la violación del secreto. De hecho, en Brasil, país que muchas veces es tomado como ejemplo de uso de estos sistemas, el secreto del voto fue vulnerado de forma rápida y sencilla por un grupo de investigadores, que logró identificar el sufragio de un votante mientras se usaba una urna electrónica.

Pone en riesgo la integridad del voto:  otro de los aspectos centrales del uso de sistemas informáticos para emitir votos es la des-materialización del sufragio, tal como ocurre en Brasil, donde la emisión electrónica impide el recuento de votos y obliga a confiar de manera ciega en las tecnologías implementadas y en los encargados de la implementación.

Privatiza el acto fundante de la democracia: las implementaciones de voto electrónico disponibles en el mercado son,  esencialmente, soluciones propuestas por el sector privado. Es decir, la implementación del acto electoral será tercerizada en manos de alguna empresa, lo que constituye un traslado del acto público esencial de la democracia a manos de una empresa. Son varios los problemas emergentes de un proceso de esta naturaleza. El primero es que la ciudadanía no tiene ninguna capacidad de control ni tiene por qué depositar su confianza en nadie: ni en los partidos, ni en el tribunal electoral, ni en las empresas.

 

 

Conclusión

 

Son muchas las razones para oponerse a la implementación de voto electrónico. La fe ciega en los avances de la modernidad nos hace olvidar que las computadoras son equipamientos programados por humanos, diseñados para procesar información, para copiarla y manipularla con extrema facilidad. No existe sistema de voto electrónico capaz de asegurar la integridad, secreto y transparencia del acto electoral, no existe en teoría y tampoco en la práctica.

Cuando hablamos de votaciones, el apuro, la rapidez y la supuesta modernidad no pueden ocultar los factores más importantes del proceso: la participación ciudadana, la integridad y el secreto del sufragio como elementos esenciales de todo acto electoral.

 

Anuncios
A %d blogueros les gusta esto: